Composición y estructura del hueso alveolar

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Histología del hueso alveolar

Composición

El hueso alveolar contiene un 71% de materia inorgáni­ca, un 21% de materia orgánica y un 8% de agua La mate­ria inorgánica está constituida en un 80% de cristales de hidroxiapatita, un 15% de carbonato de calcio y un 5% de otras sales minerales. Los cristales son de menor tamaño que los del esmalte y de la dentina y se disponen con sus ejes mayores paralelos a las fibras colágenas. La materia orgánica está constituida en el 90 % por colágena tipo I y el resto por sustancias no colágenas (8 % glucoproteínas, fos- foproteínas y proteoglucanos).

hueso alveolar

Estructura

Células. Las células osteoprogenitoras son células como las mesenquimatosas indiferenciadas de las que se originarán los osteoblastos, los osteocitos y, de los monocitos, los osteoclastos.

Los osteoblastos son células formadoras de hueso que re­visten el tejido óseo que se está formando como una capa epiteliode, dejando entre ésta y el hueso un área de matriz no mineralizada llamada sustancia o tejido osteoide.

Los osteocitos corresponden a osteoblastos que quedan englobados en medio de la matriz formada y se alojan en unas lagunas denominadas osteoplastos u osteoceles. Los os­teocitos emiten múltiples prolongaciones que contactan con las de otros osteocitos a través de unos conductillos calcóforos que permiten constituir un sistema canaliculolacuna r o sistema de microcirculación ósea.

Las moléculas que se liberan cuando la matriz se degrada por acción de los osteoblastos, atraen a los monocitos que se van a transformar en preosteoclastos, los cuales fusio­narán sus citoplasmas con otros, constituyendo los osteoclastos, células gigantes multinucleadas destructoras de hueso.

Por último, están las células bordeantes óseas, que deri­van de los osteoblastos una vez ha cesado el proceso de formación. Constituyen una capa de células fusiformes, aplanadas, que intentan delimitar un microambiente que fa­cilite la actividad funcional del tejido óseo.

Estructura histológica.

El tejido óseo tiene un doble origen:

  1. En el alvéolo. La capa externa compacta o cortical es de origen periodóntico, mientras que la zona interna es de origen medular. En el estudio radiológico, la capa com­pacta se observa aquí como una lámina fina más radioopaca que el resto del hueso y que se conoce como lámina dura. En esta capa compacta se distingue un feyido óseo la­minar, donde se insertan las fibras de Sharpey y que recibe el nombre de hueso fasciadado o de inserción. El resto de tejido óseo se denomina hueso de sostén. También se le llama lámina cribosa o placa cribiformet debido a los orificios de los conductos de Volkmann, por donde entran y salen los vasos sanguíneos del hueso.
  2. En el periostio. La capa externa compacta cortical es de origen perióstico, mientras que la zona interna es de ori­gen medular.
  3. Tejido óseo compacto. Constituido por los sistemas de Havers, se localiza en las capas corticales.
  4. Tejido óseo esponjoso o medular. Constituido por trabéculas, espiculas y espacios medidores, se localiza en los tabiques alveolares.

Vascularización e inervación

La vascularización se realiza por ramas de las arterias ma­xilares superior e inferior, que constituyen las arterias intratabiques; estas, al pasar por la placa cribiforme para salir al periodonto, se denominan arterias perforantes y, al atra­vesar la cortical perióstica, se anastomosan con el plexo váscular supraperióstico.

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