Periodontitis: Factor de riesgo de infecciones respiratorias

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Periodontitis como riesgo de afecciones respiratorias

Están surgiendo evidencias de que en ciertas poblaciones de riesgo, la periodontitis y la mala salud bucal pueden asociarse con diversas afecciones respiratorias. Las enfermedades respiratorias contribuyen considerablemente a la mortalidad en las poblaciones humanas. Las infecciones de las vías respiratorias bajas fueran calificadas como Ia tercera de las causas más comunes de muerte en el mundo en 1990 y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica se ubicaba en el sexto lugar (Scann apieco, 7999).

La neumonía bacteriana es adquirida en la comunidad o en un hospital (infección intrahospitalaria).

La neumonía adquirida en la comunidad suele ser producida por bacterias que residen en la mucosa bucofaríngea, como Streptococcusp neumoniaey Haemophilus influenza. Por otra parte, la neumonía contraída en un hospital es causada a menudo por bacterias del ambiente hospitalario o del servicio de salud, como bacilos gramnegativos, Pseudomonasa eruginosa y Staphylococcus aureus (Sacannapieco, 1999). En los Estados Unidos ocurren cada año 250.000-300.000 infecciones respiratorias adquiridas en los hospitales, con una tasa de mortalidad aproximada del 30%. La neumonía contribuye también a una cantidad significativa de otras muertes al actuar como factor de complicación o secundario a otras enfermedades o situaciones.

Periodontitis como factor de riesgo de infecciones respiratorias

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es una enfermedad respíratoria común y grave caracterizada por la obstrucción crónica del flujo de aire, con exceso de producción de esputo resultante de la bronquitis v/o el enfisema crónico. La bronquitis crónica parte de la irritación del árbol bronquial que expande la propagación de células secretoras de moco dentro del epitelio de la vía aérea. Estas células segregan un exceso de moco traqueobronquial suficiente para producir tos con expectoración durante por lo menos 3 meses del año durante dos años consecutivos. El enfisema es la distensión de los espacios aéreos más allá de los bronquíolos terminales con destrucción de los tabiques álveolares (Scannapieco, 1999).

Varios investigadores formularon la hipótesis de que la infección bucal o periodontal puede aumentar el riesgo de padecer neumonía bacteriana o EPOC. Sobre la base de las evidencias revisadas en este capítulo parece bastante admisible que la cavidad bucal también desempeñe un papel críüco en las infecciones respiratorias. Por ejemplo, las bacterias bucales de la bolsa periodontal pueden ser aspiradas hasta los pulmones y producir neumonía por aspiración. Los dientes pueden servir además como reservorio para la colonización de patógenos respiratorios y la neumonía hospitalaria ulterior. En los pacientes intemados en unidades de cuidados intensivos y en hogares geriátricos se halló que los patógenos respiratorios típicos colonizan la placa dental. Una vez establecidos en la boca estos patógenos pueden ser aspirados hasta los pulmones y causar infección. Asimismo, las enzimas de la saliva asociadas con la enfermedad periodontal pueden modificar la superficies mucosas para promover la adhesión y la colonización por patógenos respiratorios, que luego son aspirados hasta los pulmones. Estas mismas enzimas pueden destruir la película salival sobre las bacterias patógenas y dificultar su despeje de la superficie mucosa. Por último, las citocinas originadas en los tejidos periodontales pueden alterar el epitelio respiratorio y promover la infección por patógenos respiratorios (Scannapiec o, 1999).

En la actualidad,los estudios epidemiológicos del grupo de Frank Scannapieco en Buffalo y del grupo de Catherine Hayes en Boston señalan una asociación significativa entre la mala salud bucal, como en el caso de la periodontitis y las afecciones pulmonares.

En un informe reciente en el que se examinaron datos de la tercera encuesta nacional de exámenes de salud y nutrición de los Estados Unidos (NHANES III), comunicaron que los pacientes con antecedentes de enfermedad pulmonar obstructiva crónica tenían una pérdida de inserción muchísimo mayor (1,48 + 1,35 mm) que los sujetos sin EPOC (1,77 + 1,09 mm) p = 0,0007 (Scannapieco y Ho,2001) .

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